La fundadora de Bárbara Diez Event Planners, que ha organizado más de 700 eventos para destacables figuras, reveló los secretos de su trayectoria en la Experiencia Endeavor 2014.

Bárbara Diez en el marco de la Experiencia Endeavor, el evento más importante del ecosistema emprendedor argentino que se llevó a cabo el martes 10 de junio en la Usina del Arte, logró inspirar y motivar a toda la audiencia al relevar su historia y sus experiencias personales.

Manifestó que su sueño inicial era ser intérprete simultánea, y para ello estudió cuatro años en la universidad y se recibió de traductora técnico científica literaria. A los 21, ya con el título en la mano, viajó a Georgetown para rendir un examen presencial que le permitiría ingresar al posgrado que tanto ansiaba. Era el único camino para poder acceder a su trabajo soñado, ser intérprete de la ONU o de la UNESCO. Sin embargo tuvo que enfrentar una frustrante noticia cuando recibió la carta de admisión en la que le aconsejaban no ingresar al posgrado debido a su disfonía crónica. “Al final, para lo único que me sirvió estudiar esa carrera fue para conocer a mi marido Horacio Rodríguez Larreta que me contrató para traducir un libro bastante aburrido”.

Cuando uno piensa en la boda de una wedding planner, se imagina algo deslumbrante, ostentoso y glamuroso. Pero Bárbara Diez festejó con un té sobrio y discreto. “Yo soy una hincha, super detallista e hiper obsesiva. Así que me ocupé de elegir las teteras, pedí cosas prestadas, si lo iba a hacer lo iba a hacer como a mí me gusta”. Ahí descubrió el placer y el arte de la organización de eventos y se puso a investigar: “Entré en internet y me enteré que ser wedding planner era una profesión tanto en Europa como en Estado Unidos, así que me hice una tarjeta y salí a la calle. Recorrí todas las iglesias, templos, maquilladoras, peinadoras, visité cuanto proveedor existe y les conté acerca de mi nuevo proyecto”, recuerda.

Diez se encontró con un nuevo desafío: “Devuelta me dijeron que no iba a poder hacerlo”. Incluso en una entrevista con el Director de la Revista Novias, éste le aconsejó que no ingrese en el mercado porque su fracaso era seguro. “Me dijo: ‘Bárbara en la Argentina las novias no contratan a nadie, por costumbre son ellas mismas las que organizan todo’”, comenta. Pero esta vez no se iba a dar por vencida tan fácil.

El primer casamiento que organizó fue para una amiga, el segundo lo cobró en patacones y recién el tercero le permitió ingresar de forma permanente al mundo de las novias. “Un maquillador le había entregado mi tarjeta a Julieta Ortega, que se estaba por casar con Ivan Noble”.  Gracias a la organización integral, sofisticada y elegante que tanto distingue a Diez, la boda fue un éxito rotundo. Estuvo en la primera plana de todas las revistas, logró 16 notas de prensa y a las dos semanas la llamaron 16 novias.

El teléfono no dejó de sonar. Para ese entonces, Diez ya estaba embarazada de su segunda hija Paloma. Comprendió que necesitaba ayuda y fue así como apareció Manuela Ortíz, la primera integrante del equipo y su mano derecha durante 7 años. “Yo entrevisté a Manuela para que llevara a mi hija a la plaza, pero como me pareció demasiado piola, le pregunté si sabía usar la computadora. Al decirme que sí, la convertí en mi secretaria”.

¿Pero cómo hizo Bárbara Diez para sostener su liderazgo en el mercado de los eventos durante tantos años? Gracias a su eficacia: “Somos un equipo, nos laburamos la vida, dejamos todo en cada evento, eso es ser eficaces”, asegura. Además, gracias a  su eficiencia y su consistencia, ya que siempre cumple y satisface de manera exquisita todas las expectativas y las necesidades del cliente. Pero esto no es suficiente, “hay algo más, y ese más está en el hacer, nosotros siempre hacemos un kilómetro extra, siempre hacemos más de lo que buscan nuestros clientes”. Sin embargo, la clave del éxito no se encuentra en ninguna de estas cuatro características, sino en el dar. “Entre buenos y extraordinarios hay un abismo, nosotros trabajamos para extraordinario cueste lo que cueste, y la llave para lograrlo está en el dar”, asegura la wedding planner.

Diez logra explicar el concepto a través de su propia experiencia. Cuenta acerca de una novia que la habían dejado en las vísperas de su boda. “Esta mujer se estaba ahora casando con otro. Lo que sucedió es que en la última prueba de vestido, por el miedo y la angustia de que le vuelva a suceder, engordó varios kilos”. La novia comenzó a sollozar porque el traje no podía ser arreglado y tampoco tenía el dinero para comprar otro. No obstante Diez logró sobrellevar la situación tal como hacen las hadas madrinas en las películas y consiguió un nuevo: “Me acordé del mío, que no tiene costuras, le entra a cualquier mujer. Nos subimos a un taxi, la llevé a mi casa, se lo probó y le quedaba pintado”, recuerda.

Concluyó la charla con unas simples palabras que resumen todo su trabajo a lo largo de estos años: “Si nosotros en el emprendimiento que hagamos, sea lo que sea, damos genuino y verdadero afecto y amor, somos imparables”.

 

Fuente: Endeavor Argentina

 

Fecha: 8/7/2014 | Creado por: Jonathan Gabriel
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