En abril de 1944, en el bosque de Ponar (Lituania), cuarenta judíos presos escaparon por un túnel de 35 metros de largo, excavado únicamente con cucharas y con sus propias manos. Sólo 11 de ellos lograron sobrevivir, ya que el resto fue alcanzado y asesinado por las brigadas nazis.

Hasta el año pasado la historia del “Tunel del Holocausto” permanecía como leyenda, dado que no había evidencias reales de la existencia de tal pasadizo. Pero el Dr. Richard Freund, director del Centro Maurice Greenberg de Estudios Judaicos y profesor de historia judía de la Universidad de Hartford, trabajó con su equipo durante dos años hasta llegar al notable hallazgo.

El viernes 2 de junio, el Dr. Freund se acercó hasta la sede de Almagro para contarles esta fantástica vivencia a nuestros alumnos de 5to año y a los participantes de Marcha por la Vida 16´ y 17´. “Un nieto de sobrevivientes me dijo que siempre había pensado que la historia del escape de su abuelo era un relato”, contó el Dr. Freund. “No sólo era real, sino que era mucho más impactante de lo que creíamos”, recalcó.

En el bosque de Ponar, ubicado a 10 km. de la ciudad lituana de Vilna, se produjo el asesinato de aproximadamente 100.000 personas, 70.000 de las cuales eran judías.  Por eso el descubrimiento fue un hito a nivel mundial, a tal punto que filmaron un documental exclusivo sobre el hecho, llamado “Holocaust Escape Tunnel”. “Es uno de los escapes más horrorosos del Holocausto, pero a la vez es uno de los símbolos de mayor valentía”, aseguró el Dr. Freund.

En Lituania también se encuentran los restos de la Gran Sinagoga de Vilna, y el equipo del Dr. Freund está trabajando para identificar la mayor cantidad de ruinas posibles. “En el Siglo XIX los judíos querían construir el edificio religioso más impactante de la región, pero cómo no podían sobrepasar la altura de la Iglesia católica, decidieron hacer dos pisos subterráneos”, explicó Freund mientras mostraba planos sobre la magnitud que tendría hoy en día el templo.

Luego, invitó a los alumnos a sumarse a sus trabajos de arqueología. “Actualmente los estudios más valiosos del Holocausto no están en una biblioteca sino en el campo”, afirmó el Dr. Freund, y aclaró: “La mayoría de los estudiantes de todo el mundo que vienen a trabajar no estudian arqueología. Lo hacen porque quieren experimentar y vivir en carne propia lo que allí sucedió”.

Al finalizar dejó un valioso mensaje de automotivación y superación personal: “En todo momento pienso que aún hay algo nuevo para descubrir”.

Fecha: 8/6/2017 | Creado por: Bruno
Categoria: Noticias 2017
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