Albana Celeste F.

Sin decir nada agarró su sweater su bolso y metió el celular dentro, luego de haber mandando un mensaje a su mamá: “salgo con Juan, vuelvo tarde Tomás y Julián ya están dormidos”.
Caminaron hasta Juan B. Justo y tomaron el primer 34 que pasó.
Los dejó a unas 2 cuadras de los bosques y anduvieron a pie hasta llegar al “Alto Palermo”, sinceramente es el shopping más aburrido de todo Buenos Aires, según Micaela.
Escogieron una mesa del lado exterior de la sede de Starbucks, adentro estaba repleto de gente.
“Bueno, ya está, ya llegamos ¿qué es lo que tenías que decirme?” dijo con nervios.
“Mica… no sé cómo decirte esto” en ese momento ella no distinguía si temblaba del frío que hacía o de lo nerviosa que estaba.
“¿Pasa algo?” preguntó.
“Yo… em… siento cosas por vos.” Dijo Juan con un brillo en los ojos que Micaela podría haber jurado que se trataba de una lágrima.
A lo que ella respondió “Yo también, me refiero, somos mejores amigos desde la primaria, obviamente siento cosas por vos, te quiero como un hermano.”
Su cara pasó de una sonrisa extrema a un pálido neutro. Al ver que su punto era otro, incómoda miró hacia su izquierda; la entrada al shopping.
¿Sus ojos le estaban mintiendo? ¿Ese era Gastón? Y… esperen un segundo, si, era Sabrina… su “mejor amiga”.


A. Micaela se levanta del bar y va hacia Gastón y Sabrina. Versión 1 Versión 2 Versión 3


B. Micaela no le da importancia y sigue la conversación con Juan como si no hubiese visto nada.

Fecha: 21/11/2013 | Creado por: Maria Cecilia
Categoria: Amor
Etiquetas: cuento, realista, policial, ficción, comunidad, literatura, ort
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