Recordamos a Itzjak Rabín y reflexionamos sobre la paz.
Cada 4 de noviembre recordamos a una persona llamada Itzajk Rabín que trabajó y luchó mucho por llegar a la paz en Israel y ponerse de acuerdo con los países vecinos para poder convivir.

 

Para continuar reflexiónando sobre la paz los invitamos a leer el siguiente sipur (cuento) titulado: "La Casa en el Barrio de la Canción" de Telma Alyagon Roz

                                                                            Cuento: La Casa en el Barrio de la Canción
Autora :Telma Alyagon Roz
(Traducción tomada del Proyecto Shalom Katan: Tzivia Garelik, Edith Goldberg y Aliza
Eskenazi)

En el Barrio de la Canción, en el corazón de la ciudad, un joven arquitecto planeó una casa de
varios pisos. Como era un entusiasta admirador de la música, a cada piso de la casa le puso el
nombre de una nota musical.
La planta baja se llamaba DO, luego el primer piso era RE, y así Mi, FA, SOL, LA, hasta llegar
al techo que era SI, desde donde se podía ver un paisaje fantástico.
Sin duda, era una casa muy particular. Y acerca de sus habitantes les quiero contar:
En el piso DO, vino a vivir un pianista.
En RE, un trompetista.
En MI, un flautista. En FA, un chelista.
En SOL, un percusionista que golpeaba con fuerza su tambor.
En LA vivía la directora de un coro.
Y en el piso SI, sobre el techo, vivía una escritora que solía escribir cuentos de la mañana a la
noche.
Una casa muy especial desde todo punto de vista.
Sin embargo, muy pronto quedó en claro que comenzarían los problemas, ya que: -el pianista
ejecutaba un vals de Chopin, lento y tranquilo; -el trompetista practicaba una marcha alegre; -el
flautista practicaba una pieza complicada de jazz; La chelista una suite de Bach; -y en el piso
SOL practicaba el percusionista un ritmo africano 9. Mientras la directora del coro hacía sonar
el diapasón, entonaba el LA practicando con su voz la escala DODODO-LALALA... Pero el
vals, la marcha, el jazz, Bach y el tambor, todo junto y a la vez no suena tan bien.
Aquí no había ninguna melodía, ni rapsodia, ni sinfonía, ni armonía. Era en realidad una
ruidofonía. Y, en resumen, esto no era un cuento, ni un chiste, era simplemente un tormento.
Y la señora escritora sentada sobre el techo protestaba: - ¿Cómo se puede escribir un renglón
con todo este ruido alrededor?, qué mala suerte!... haber comprado una casa tan especial
donde se escuchan en total mil melodías a la vez, desde música disco hasta Bach...
La escritora se sentó a escribir, esta vez, una nota a todos los vecinos:
“Queridos vecinos: Yo valoro mucho el talento magnífico que demuestra tener cada uno de
ustedes, de todos los que compartimos esta casa. Pero Dios quiso que cada uno de nosotros
tenga un solo par de oídos, por lo tanto, no se puede escuchar tantas melodías hermosas de
una sola vez. Además, lamentablemente, yo soy escritora y, si no hay silencio, no puedo
trabajar. O encontramos una solución o tendré que mudarme”.
Los vecinos leyeron la carta, se reunieron y subieron todos juntos al departamento de la señora
escritora del piso SI para pedirles disculpas y pensar juntos qué hacer.
La reunión se prolongó durante horas. Se dieron muchos consejos y muchas ideas para hallar
una solución: ... “Tal vez aislar las paredes” ... -dijo el flautista. ... “¿Y si tocamos por turnos?”
–sugirió el pianista. ... “Repartamos tapones para los oídos” –agregó el percusionista. ...
“Cubramos las paredes con hueveras de cartón” ... ... “¿Y si construyéramos un refugio en el
jardín para poder ensayar?” –pensó el chelista. ...” ¿Y si hiciéramos cabinas en el sótano?” –
dijo la directora. ... “Mejor armamos un calendario y cada día toca otro” –culminó el trompetista.

Si encontraran la solución podrían estar todos satisfechos ya que, en realidad, todos
reconocieron que toda esa música junta era un ruido decididamente insoportable. ... “Si por lo
menos tocaran todos la misma obra” ... -dijo la escritora, así como al pasar. 10. “¡No es mala
idea, es una excelente idea!” –respondió con alegría el pianista.
Y todos los vecinos estuvieron de acuerdo. La escritora escribió una historia. El pianista
compuso la música en escala de LA. La directora armó el coro. El sótano se convirtió en salón
de actos.
Cuando el concierto estuvo a punto, reunieron a los vecinos del Barrio de la Canción y hasta
invitaron al intendente para que escuchara la primera ejecución de la Sinfonía de la Casa
Compartida, que tenía cada piso con nombre de nota musical.
Desde entonces, hasta hoy, todos vivieron en paz: hay horarios para ensayar y horarios para
escribir. Hay horarios para la música y horas para el descanso.
Y cada tarde, más o menos a las siete, todos abren la ventana y tocan el Himno de la Casa
Compartida, la magnífica casa del Barrio de la Canción.

 

Les compartimos el siguiente shir (canción) que relata como todos los chicos  y chicas de diferentes culturas se saludan en sus idiomas.

 

 

En Ivrit usamos una misma palabra para saludarnos, despedirnos y decir paz. Esa palabra es SHALOM. Nos saludamos deseandonos paz.

 

¿En todos los idiomas "paz" "hola" y "chau" se dicen de la misma manera? ¿Cómo se dice paz en otros idiomas? ¡Vamos a averiguarlo y realizar un mural de la paz con distintos idiomas!

 

Fecha: 5/11/2021 | Creado por: Cynthia Vanesa
Categoria: ACTIVIDADES - FESTIVIDADES