¿Quién fue este filósofo adelantado en el tiempo?

Baruch Spinoza  (Amsterdam, 1632 - La Haya, 1677) Filósofo neerlandés. Hijo de judíos españoles emigrados a los Países Bajos, estudió hebreo y la doctrina del Talmud.

A los seis años de edad quedó huérfano de madre, y quedó bajo los cuidados de su padre que le inculcaba continuamente el judaísmo con la esperanza de que su pequeño se convirtiera algún día en rabino.

El joven Spinoza aprendió mucho de religión, pero continuó leyendo y llegó a muchos más autores con la intención de ampliar su conocimiento. Fue así como comenzó a ver su religión como un reglamento de inútiles ideas ancestrales.

Cuando Miguel, el padre de Baruch Spinoza murió, se sintió liberado para construir y escribir en base a su propia convicción.

Aquel niño que había sido educado como judío, ahora era un joven adulto que decía que Dios, nunca se reveló, y que la Torá más bien es un texto de origen humano que sirve para el pueblo de Israel como constitución y que ésta debía permitirse su libre e individual interpretación, pues de lo contrario, la religión se convierte en una herramienta para inculcar el miedo, provocando sociedades temerosas, controladas y con un bajo intelecto.

Otra de sus fuertes declaraciones fue poner en duda el poder divino de los profetas, diciendo que eran solo hombres comunes con un intelecto más desarrollado. Fueron estas ideas las que provocaran que, ante los ojos de los judíos de la época, Baruch fuera considerado un absoluto blasfemo.

(Blasfemia: palabra o expresión injuriosa que se dice contra Dios o las cosas sagradas.)

La sociedad judía que rodeaba a Spinoza era una sociedad que luchaba por mantener vivo el judaísmo, lo que no era un reto sencillo, pues sin duda, enfrentaban un tiempo de movimiento; un entorno donde la religión pasaba de moda y las ciencias y el racionalismo ganaban terreno.

 

 

Decreto de excomunión de Baruch de Spinoza (1656)

“Los dirigentes de la comunidad ponen en su conocimiento que desde hace mucho tenían noticia de las equivocadas opiniones y errónea conducta de Baruch de Spinoza y por diversos medios y advertencias han tratado de apartarlo del mal camino. Como no obtuvieran ningún resultado y como, por el contrario, las horribles herejías que practicaba y enseñaba, lo mismo que su inaudita conducta fueron en aumento, resolvieron de acuerdo con el rabino, en presencia de testigos fehacientes y del nombrado Spinoza, que éste fuera excomulgado y expulsado del pueblo de Israel, según el siguiente decreto de excomunión: Por la decisión de los ángeles, y  el juicio de los santos, excomulgamos, expulsamos, execramos y maldecimos a Baruch de Spinoza, con la  aprobación  del  Santo Dios y de toda esta Santa comunidad, ante los Santos Libros de la Ley con sus 613 prescripciones, con la excomunión con que Josué excomulgó a Jericó, con la maldición con que Eliseo maldijo a sus hijos y con todas las execraciones escritas en la Ley. Maldito sea    de día y maldito sea de noche; maldito sea cuando se acuesta y maldito sea cuando se levanta; maldito sea cuando sale y maldito  sea cuando regresa. Que el Señor no lo perdone. Que la cólera y el enojo del Señor se desaten contra este hombre y arrojen sobre él todas las maldiciones escritas en el Libro de la Ley. El Señor  borrará su nombre bajo los cielos y lo expulsará de todas las tribus de Israel abandonándolo al Maligno con todas las maldiciones del cielo escritas en el Libro de la Ley. Pero ustedes, que son fieles al Señor vuestro Dios, vivid en paz. Ordenamos que nadie mantenga con él comunicación oral o escrita, que nadie le preste ningún   favor, que nadie permanezca con él bajo el mismo techo o a menos de cuatro yardas, que nadie lea nada escrito o trascripto por él."

 

Después de 1974 tuvo un cierto reconocimiento como filósofo, pues se le llegó a ofrecer la cátedra de Filosofía en la Universidad de Heidelberg. Fiel a su estilo, Baruch la rechaza. El motivo vino a ser el de siempre, pues aunque se le aseguró que tendría plena libertad para ejercer su trabajo, también se le solicitaba que no criticara la religión públicamente establecida. Spinoza prefirió renunciar al que podría haber sido su trabajo soñado antes que renunciar a su libertad e ideas.

Tras ello, el nombre de Baruch Spinoza pasó completamente inadvertido dentro del mundo de la filosofía durante más de un siglo, y no sería hasta el XIX cuando los intelectuales y pensadores alemanes recuperaran su figura, reivindicándolo como padre del pensamiento moderno. Su vida, marcada por la persecución –de su familia y religión primero, a manos de las autoridades cristianas de la península ibérica, y después de él mismo, por sus desviaciones frente al pensamiento ortodoxo de las comunidades judías en los Países Bajos– representa como pocas veces antes la coherencia, la defensa y la convicción de las propias ideas, a pesar del clima que le tocó vivir. Pese a las críticas y los castigos, Spinoza no reculó, alejándose paulatinamente de todos aquellos que querían obligarle a pensar de un modo que no compartía. Sufrió marginación y privaciones, pero se negó en todo momento a retractarse de sus palabras y de su confianza en la razón, pese a que tomó las medidas oportunas para no perder la vida por ellas.

A su muerte, sus amigos decidieron cumplir el deseo que había solicitado en vida: ver publicadas sus obras cuando ya nadie pudiera atacarle y juzgarle por sus teorías. 

 

Hoy se considera a Spinoza uno de los más grandes racionalistas que han existido

Fecha: 22/8/2022 | Creado por: Andrea
Categoria: 3er Trimestre